Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo y frazadas dispuestas a levantar el vuelo. La muerte dice ahora que me va a hacer la cama. Le suplico que no, que la deje deshecha. Ella insiste y replica que esta noche es la fecha. Se acomoda y agrega que esta noche me ama. Le contesto que cómo voy a ponerle cuernos a la vida. Contesta que me vaya al infierno. La muerte está sentada a los pies de mi cama. Esta muerte empeñosa se calentó conmigo y quisiera dejarme más chupado que un higo. Yo trato de espantarla con una enorme rama. Ahora dice que quiere acostarse a mi lado sólo para dormir, que no tenga cuidado. Por respeto me callo que sé su mala fama. La muerte está sentada a los pies de mi cama.
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